Trastorno Obsesivo Compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC), está clasificado dentro de los trastornos de ansiedad y está representado por un grupo diverso de síntomas que consisten en pensamientos intrusivos, rituales, preocupaciones y compulsiones. Tanto los pensamientos obsesivos como los actos compulsivos recurrentes son causantes de diversos grados de angustia en el individuo que lo padece, además interfieren con la rutina normal, las actividades sociales y laborales de quien lo padece.

Un paciente con TOC puede presentar pensamientos obsesivos, compulsiones o ambos.
Generalmente los síntomas de este trastorno inician en la infancia o adolescencia por lo que en la edad adulta tiende a ver una mayor intensidad en el cuadro clínico.

Se estima que la prevalencia del TOC a lo largo de la vida en la población en general es del 2 al 3%, además que se observa al menos en el 10% de los pacientes en clínicas psiquiátricas ambulatorias. En adultos la relación entre hombres y mujeres es similar, mientras que en los adolescentes es superior en el sexo masculino.
Hay distintos patrones sintomáticos:

La contaminación. Es el patrón más frecuente el hecho de tener una idea obsesiva de contaminación o suciedad, seguida por la compulsión o el acto de lavarse constantemente o evitar el contacto con objetos potencialmente contaminantes. Los pacientes pueden llegar a lacerarse las manos por un lavado excesivo.

Duda patológica. Este es el segundo patrón más frecuente, la obsesión de la duda, seguida por la compulsión (acción) de comprobación. La obsesión puede implicar olvidar apagar el horno, cerrar la puerta y la compulsión por múltiples idas a la cocina o a la puerta para comprobar la acción.

Pensamientos intrusivos. Es el tercer patrón mas habitual en el que el paciente solo experimenta pensamientos intrusivos que reconoce como propios y lo hacen sentir mal estar y ansiedad, sin que haya conducta compulsiva. Dichos pensamientos son por lo general de contenido sexual.

Simetría. Se refiere a la necesidad de mantener la simetría o precisión, lo que lleva a la lentitud en los pacientes para actividades como comer, ordenar una librera o afeitarse.

Todos estos patrones son los más frecuentes, pero no necesariamente ser los únicos. Lo importante es reconocer los síntomas y buscar ayuda especializada para recibir un tratamiento individualizado.

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